En el mundo de las criptomonedas, es fundamental cultivar carácter. En medio de la euforia, hay que tener el valor de ser prudente. En medio del miedo, hay que tener el valor de tener fe. Esto requiere tener criterio propio. Es decir, el coraje de ser divergente para no caer en los errores del colectivo. Si todo es color de rosas, preocúpate. Si todo es sombras y tempestad, alégrate. Duda de las predicciones optimistas. Duda de las predicciones fatalistas. Desconfía de la narrativa oficial. No creas en la verdad colectiva. No escuches la propaganda, ni los dogmas. Todo está hecho para que unos pocos tomen tu dinero. 

La masa es torpe y emotiva. Los mercados fluctúan en patrones irracionales. La prensa inventa razones para explicar lo que no entiende. El éxito yace en ser objetivo en medio de un mundo de locos. No serás el más popular. Porque nadar a contracorriente nunca lo es. Pero esto no es un concurso de popularidad. La idea es ganar dinero. Y para ganar dinero en este negocio hay que entender las irracionalidades de las masas y las dinámicas de los mercados. Repito una vez más la legendaria frase de Sir John Templeton: “Los mercados alcistas nacen en el pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia”. Moraleja: Compra a los pesimistas. Vende a los optimistas. Sé un maestro de las emociones.